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Monday, January 11, 2010

Dios no quiere que cambies...

Lo que vas a leer puede que no te guste, es más sé que personas que lean esto si fueran Dios me lanzarían un rayo laser para atravesarme la cabeza. Te confieso que lo que vas a leer es algo que me ha costado años, no es algo que aprendí en un libro, ni que he escuchando en una charla; es mas libros y charlas dicen todo lo contrario de lo que escribo acá. Es más en momentos yo he pensado contrariamente a esto que ahora escribo, pero ahora lo veo más claro.


Te pongo a continuación la conversación/oración de una persona con Dios en un momento íntimo de adoración.

-Señor yo quiero ser como tú.
-Yo, hijo mío quiero q
ue seas tu mismo. Sé original.
-Pero Señor es que yo no sirvo para nada, tu no entiendes... Yo...
-No, perdona que te interrumpa. Te equivocas, yo si entiendo. Te entiendo mejor que tu mismo, yo fui que te hice y te hice perfectamente. Me gustas, me encanta como eres...
-Señor me confundes, debo discernir, cuidado si eres el diablo imitando la voz de Dios
-No te confundo, te confundes tu solo, lo que quiero que entiendas es que te amo como eres y no te pido que dejes de ser tú para ser mi discípulo.

-Entonces ¿No es necesario que me convierta
?
-Sí, la conversión que quiero es que 'pienses con mis pensamientos'. Si quieres cuando quieras saber lo que pienso sobre algo en específico, preguntamelo o búscalo en lo que ha quedado documentado en mi Palabra, te aseguro te daré una mejor respuesta para tu vida que google.
-Señor esto es totalmente nuevo para mí, yo creí por mucho tiempo que debía anular mis gustos y preferencias, inclusive dejar de hacer lo que he descubierto que puedo hacer bien.

-Pues a mí me dió tanta alegría cuando descubriste esas capacidades que sembré en tí.
En realidad sería muy aburrido que el cielo se llene de pers
onas como yo, por ello al crearlos les hice muy diferentes.
-Yo insito creí que todo este asunto del cristianismo es terminar siendo igualito a ti.
-Bueno así igualito como que digan que somos igualitos no. Semejantes, parecidos, como que hay un algo, un tinte, un sazón, un acento, un algo. Eso sí ha sido la idea desde el principio.
-Ya si que me pones esto difícil. ¿Entonces todo aquello que he dejado para agradarte?
-En realidad todo lo que h
as dejado, ya sea por mala interpretación de algo que dije o por correcta obediencia a mis deseos lo he usado para tu bien. Es que quiero lo mejor para ti, y si decides bien, pues bien, pero si decides mal pues tengo que aprovechar la ocasión para hacer de lo malo algo bueno.
-Aun así... he dejado cosas que quería y ahora me dices que no era necesario.
-Por ello es que insisto en que pasemos tiempo juntos para hablarte y no te hagas falsas ideas de lo que quiero y no quiero. Yo quiero lo mejor para ti y quiero que seas tu, que no imites ni siquiera a mi.
-Wey, Wey, 'perate. ¿Qué no te imite?
-Exacto, no me imites. Dejame ponerte un ejemplo usando tu imaginación. Imaginate que tienes un hijo o hija. Y que ha cierta edad te diga: Papá yo quiero ser como tú, hablar como tu, que me guste lo que te gusta. Lo que quiero es parecerme tanto a ti que ya la gente no me vea a mí sino a ti. ¿Qué opinas?
-Que sería muy tierno escuchar eso de un hijo mio, pero no me agradaría que dejase de ser el por mí, y eso de
anularse y dejar de desarrollar ciertas cosas que aunque en principio no me parezcan "muy muy" la verdad es que si alguien es bueno para algo hay que dejarle crecer en ello.
-Pues eso es lo que quiero. Yo quiero que mis hijos sean diferentes y originales, que se desarrollen en sus talentos naturales y sobrenaturales y que dejen de imitarme y comiencen a invitarme.
-¿Cómo así que dejemos de imitarte y empezemos a invitarte?
-No es lo mismo que alguien vaya a trabajar y esté todo el tiempo en el trabajo esforzándose por ser como yo en el trabajo, que una persona que al irse al trabajo me invite a ir con ella al trabajo y siga siendo ella conmigo allí. Ella sigue siendo ella y yo sigo siendo yo.
-aaaaaaaaaaaaaah!!!
-Es que cuando una persona se esfuerza tanto por imitarme no deja al Es
píritu Santo actuar. El es un huesped y como todo huesped necesita permiso para moverse en toda la casa... hellooooo... ¿Cómo crees que alguien puede ver mi fuego en la mirada de otra persona? o ¿Cómo puede alguien recibir sanación por una oración que otro hizo? ¿Por imitación? Jamás. Esto sólo ocurre cuando me dejan participar. No imitandome sino invitandome.
-Pero esto me da una libertad que no todo el mundo entenderá, seré criticado.
-Bienvenido a mi club. Yo también he sido criticado. Sé que no es consuelo pero es el camino. Invitame a tu vida, no imites mi vida. Quiero ir al espacio con mis hijos astronautas, construir nuevas y admirables construcciones con mis arquitectos, diseñar de forma impactante con mis discípulos diseñadores, ir a los negocios con mis hijos negciantes y así por el estilo. Que yo pueda ir con ellos a todos esos lugares y juntos haremos la diferencia.
-Gracias Señor, por dejarme ser yo y a la vez no dejarme igual que antes. Confiaré en ti. Tu Amor nunca fa
lla. Puede que falle pero tu seguirás obrando en mí. Dejaré que tu Espíritu Amoroso me transforme en la persona que siempre haz querido que yo sea. Reflejarte ya que estarás conmigo, en mí a donde quiera que vaya. Ser como un espejo de tu presencia. Y que a la vez cuando me vea "en el espejo" de tus ojos me vea como la persona que haz soñado que yo sea.
-Tu corazón y tu mente hijo mío hoy han sido ampliados. Me encanta escuchar que quieres ser lo que siempre he querido que seas. Vete en paz. Sé libre.

No tienes que estar deacuerdo conmigo pero sí con Dios, esto no lo leas y aceptes inmediatamente. Rumialo como una vaca si quieres, oralo, pregunta y busca en la Palabra de Dios. Pero por favor no ofendas a Dios
diciendo que no sirves, que no tienes talentos, estás aquí para ser su reflejo. En realidad Dios no quiere que te conviertas en otra persona, el quiere que sigas siendo tu y que seas su transporte, su vehículo siendo quien eres.

Saturday, October 17, 2009

¡Cuídate de las tres Efes!

Estuve hace unos días en Asís, ciudad del santo patrón de mi comunidad,  impartiendo , junto a nuestra fundadora María Sangiovanni , un curso sobre los carismas del Espíritu Santo. Tuvimos participantes de toda Italia, de Francia y la asistencia de doce de nuestros hermanos de la Casa Santísima Trinidad de Madrid, España.

Mientras impartíamos el curso meditaba en varias cosas.

Entre recesos y caminando por aquella pequeña “gran” ciudad, María me contaba como el Padre Emiliano, Evaristo y ella, mientras hacían un retiro los tres, en el año 1981 y visitaban el lugar que se llama el "Eremo" o la "Carcere" en el Monte Subasio, a donde se refugiaba San Francisco a orar en las cuevas, y estando ellos de visita en la Capilla, recibieron la confirmación de que San Francisco sería quien nos acompañaría en nuestra vocación de  Siervos de Cristo Vivo como Patrón de la Comunidad.

Y es que Francisco es un ejemplo para todo Siervo. Fue un contemplativo, un adorador, un restaurador de almas incansable. Es un ejemplo también de celo  evangelizador y sobre todo un ejemplo de un hombre  transformado. En Francisco tenemos un laico que contemplando el corazón de Dios se convirtió en mensajero de Amor y Misericordia fue en esa constante contemplación que "sufrió" una poderosa transformación.  

Su respeto y su amor por las almas y por la Iglesia, nos muestra lo que se produce en un corazón que está dispuesto a que Jesús le de los sentimientos de Su corazón.

Palabras de Sabiduría

Como Siervo Misionero que soy, me era imposible olvidar,  a propósito de los carismas, aquellas palabras de sabiduría que recibí de los labios de Evaristo Guzmán cuando comenzaba a internacionalizarse el Ministerio de Canto y Música al cual el Señor me ha llamado. En este me he sentido como cuando un amo pone a su siervo en un  lugar que el mismo siervo nunca se pondría; mas reconozco que el Divino Amo sabe como equipar a su siervo para lo que le encomienda.

En uno de esos viajes que hice a Puerto Rico, fui a visitar a  Evaristo y a Yolanda a la casa de los Lladó en donde estuvieron viviendo un buen tiempo, mientras recibía tratamiento para el cancer. Mientras conversábamos, Evaro me dio unas  palabras de sabiduría. Quiero recordarles que una Palabra de Sabiduría es una palabra que Dios da, como carisma,  para aclarar y/o solucionar un problema o situación que estamos enfrentando.

En esos momentos yo estaba recibiendo innumerables invitaciones a eventos de todo tipo, además de que había pasado del servicio anónimo a una forma de servir mas pública, forma que también ha acompañado a algunos Siervos de Cristo Vivo desde los inicios de nuestra comunidad.

Esta forma de servir, mucho más visible o pública, frente a la mirada de muchos es admirable y  para otros,  es criticable. La verdad es que para mí no es ni mejor ni peor que servir sin ser visto. Pero servir como predicador, animador de asamblea, cantante, etc...es algo que edifica y reaviva la fe del pueblo visiblemente.

Creo que las personas que estamos llamados a un tipo de servicio más visible debemos tener más cuidado, porque surgen a veces muchas tentaciones en el camino.

Por ello fueron tan iluminadoras  las palabras que recibí de Evaro en aquellos momentos de transición ministerial para mi.
Son palabras que quizás ya hayas escuchado y quizás hasta yo en parte también pude haberlas escuchado, pero que en ese momento vinieron de Dios para mi, a través de Evaristo. 

Las tres Efes

"Cuidate de las tres efes". - me dijo. "¿Las tres efes?" le pregunté.
"Sí, la fama, la fortuna y las faldas." - me respondió, con seriedad paternal. "Estas cosas pueden empañar la pureza de intención así como la razón por la cual un Siervo de Cristo Vivo esté dando testimonio en el mundo." 
En Asís tuve la oportunidad de meditar de nuevo sobre el cuidarse de las tres efes que pueden llegar a ser tres tentaciones para cualquier SCV. Veámoslas una a una.
 
La fama

Aunque la fama es relativa, cuando toma dominio de nuestra intención o voluntad , se tuerce el sentido del porqué servimos y a Quién servimos. La fama, si Dios nos la concede,  la debemos recibir como una oportunidad para dar testimonio de Jesucristo, así como vimos que el padre Emiliano hacía cuando lo invitaban a eventos multitudinarios o a ser entrevistado en algún programa de televisión, radio o revista famosa. La fama para nosotros no es más que una plataforma para testificar sobre El. Si esto no lo cuidamos en todo momento,  entonces nuestro corazón corre peligro de "infectarse" de un gusanillo que podría transformarse en una de esas Mariposas negras de las que se dice que traen fiebre.  Estamos llamados a tener la audacia de un siervo libre de corazón y obediente,  hasta el extremo de obedecer a nuestro amo aun en situaciones que puedan hacernos perder nuestra propia fama. 
 
 La fortuna

Fortuna es sinónimo de riqueza. La riqueza al igual que la fama no es mala en si misma. En la Biblia y en nuestra comunidad tenemos testimonios de personas que pudiéramos denominar como ricos,  pero que poseen un  corazón libre de las riquezas. Las riquezas vienen a ser una traba cuando ellas vienen a ocupar un lugar central en el ministerio.

Noto, con pesadumbre, que hoy día se estila el preguntar a los predicadores y ministerios de música cual es su "tarifa", es decir,  cuánto dinero hay que darles para que dicha persona ejercite su ministerio en la actividad o comunidad a la que se le invita. Esto,  además de no ser bíblico,  no es propio de la espiritualidad de un Siervo.  Un Siervo no tiene que ser pagado para servir.

Sé que algunos dedicamos gran parte de nuestro tiempo al ministerio, pero esto lo hacemos porque nos ha llamado el Señor a servir, no nos llama a servirnos nosotros del ministerio. Podemos recibir una ofrenda voluntaria de parte de la comunidad a la que vamos a servir, así como el cubrirnos los gastos de transportación, pero el estar  "usando" el ministerio para adquirir “fortuna” es un peligro del cual tenemos que cuidarnos los Siervos Misioneros y los Siervos que tienen un ministerio en el "mundo laical",  léase negocios, política, etc... Estamos llamados a dar testimonio de transparencia hasta en el "cómo" obtenemos el dinero que llega a nuestras manos. 
 
Las faldas

Aunque en el momento en que Evaro me dijo esto yo estaba soltero,  es algo de lo que debemos siempre tener cuidado, casados o solteros. En el caso de los hombres hay que tener cuidado con "las faldas" y las mujeres con “los pantalones”, es decir , cuidado con los deslices en el trato hacia el sexo opuesto.

Sabemos que cada persona pasa por etapas en las cuales esto puede ser una tentación más fuerte que en otros momentos. Se entiende que depende mucho de la etapa en la vida que se esté viviendo. De todos modos es algo de lo que todo Siervo debe cuidarse, cuidar la fidelidad al estado en el cual nos encontramos.

Hacer como Jesús
 
 San Francisco decía: “cuando no encuentras en el Evangelio una enseñanza específica sobre algo, pide al Espíritu Santo guía y HAZ LO QUE JESÚS HARÍA”. Reflexionando  con el santo, habría pues que decir que si viene la fama, vívela como Jesús la viviría, úsala cómo Jesús la usaría y no que la fama te use a ti.

Si te llega la fortuna,  úsala para lo que Jesús la usaría o pregúntate cómo Jesús la usaría. Si Jesús estuviera en “tus zapatos”, ¿cómo negociaría, vendería o cobraría? ¿Tendría tarifa su ministerio? Que nuestro motor sea servir y no  el buscar el beneficio que podamos obtener por servir, ya sea un beneficio espiritual o económico.

Y nunca perder de vista que ¡La mayor fortuna de un siervo es tenerle a El!

Tratemos al sexo opuesto como lo haría Jesús. No “coqueteemos” con ideas o acciones que estén fuera de nuestro estado, seamos solteros o casados, laicos o religiosos. Mantengamos nuestro trato hacia el sexo opuesto bajo la luz de Dios. Que andemos por la vida según Efesios 4,1 “a la altura del llamado que tenemos”.

Un privilegio y una responsabilidad

Ser servidor, predicador, cantar para Dios es para mí un privilegio, un llamado directo y personal de El, pero a la vez es una gran responsabilidad.

Son muchos los ojos que están mirando a los Siervos, para encontrar en ellos una referencia que les hable de Dios.

Que cuando nos miren,  nos encuentren contemplando al Señor y no a la fama, ni a la fortuna, ni a “las faldas”. Que Dios nos ayude a no caer en estas tres peligrosas efes y que Dios nos ayude a cuidarnos mutuamente como verdadera familia espiritual que somos.

Con cariño,
Miguel Horacio

Thursday, March 5, 2009

Tres días / Tres noches

Obedecer a Dios no es siempre fácil. De esto, si hablara, nos daría testimonio la pobre ballena que se tuvo que tragar a Jonás. Esta historia la encontramos en el Antiguo Testamento (en realidad hace mucho que no leo más que los evnagelios pero en estos días me encontré con la frase de Jesús: "...estuvo Jonás en el vientre del gran pez..." (Mt 12,40). Jesús mencionó pocos profetas en su predicación, pero mencionó a Jonás que se pasó tres días y tres noches en el vientre de lo que suponemos fue una ballena.

Jonás quería apartarse de la presencia de Dios. Dios le estaba pidiendo algo que Jonás no quería ofrecer. Dios le pedía a Jonás que se dejara transformar por El. Dios quería hacer de Jonás un canal de Su amor y de Su misericordía. Jonás no estaba en eso. Jonás estaba centrado más en lo que él quería de Dios que en lo que Dios quería de él. Se subió a un barco para alejarse del "lugar" en el cual había tenido la experiencia de Dios llamandole a dejarse transformar.

Se desata una tormenta que los marineros pensaban que el barco se partía en dos. Todos oraban. Jonás dormía. Jonás no quería ni hablar con Dios, no sentía ganas. El capitán le despierta y le dice que se ponga a orar. Pero Jonás sabía que al orar entraría a la presencia de Dios, y Jonás le estaba huyendo a esto. Pues la presencia de Dios es la que transforma nuestra vida.

Echan a Jonás al mar. De seguro que tanto los marineros como Jonás pensaron este es el fin. Pero Dios tenía preparado un gran pez para que lo tragara. En ese instante la ballena salvó a Jonás. Jonás iba a morir y la Ballena le salvó. Mejor dicho Jonás iba a morir y la ballena obediente le salvó. Dios le salvó a través de la obediencia de una ballena.

Jonás no quería hacer lo que Dios le pedía, la ballena hizo lo que Dios le pidió. No sé si la ballena oraba o no, pero si usamos nuestra imaginación podemos ver a la ballena tranquilamente nadando en el oceano y de repente le dice el Señor en su corazón: "Nada más hacia la izquierda, de repente caerá un hombre al agua, cuando le veas trágatelo, no lo mastiques... sólo tragatelo... luego te diré que hacer". Pobre Ballena. Quien sabe si era vegetariana, como la mayoría de las ballenas. Se tuvo que tragar obedientemente lo que Dios le pedía. Esta debió ser una de las experiencias más transformadoras no tan sólo para Jonás sino para la Ballena.

Ella, vuelvo y digo, si hablara, nos contaría como al obedecer a Dios fue instrumento de salvación para otros, sí para otros, porque al ayudar a Jonás ayudó a toda una muchedumbre. A toda la ciudad de Ninive. Que hubiese sido de Jonás si la ballena hubiese dicho que no. Que hubiese sido de Nínive si la ballena hubiese dicho que no.

Nos diría que la gloria no es para ella sino para Dios, que a ella no le agradaba el hombre ese, pero que ella lo hizo porque quería agradar a Dios. Si no fuera por el deseo de Dios en ella, ella sería una ballena más sin sentido y sin un testimonio que contar.

Si la ballena hablara nos contaría como tuvo que tragarse al tipo ese sin masticarlo. Muchas veces tenemos que "tragarnos" personas sin masticarlos, es decir sin hacerles daño. Tragarnos situaciones. Tragarnos momentos de dificultad. Tragarnos la compañía de personas que no ven a Dios como nosotros lo vemos o no comparten nuestro estilo. Y nosotros al igual que la Ballena debemos "tragarlos sin masticarlos", sin dañarlos.
Quizás la ballena se decía: "Yo no soy mejor que nadie. Este sabe raro, piensa diferente, no obedece al Señor pero por ello no tengo derecho a dañarle". Obviamente esto diría ella si hablara.


La ballena tuvo que cambiar de ruta, de plan, de gustos, de "alimentación". Ella aprendió que lo que más fortalece y aliemta nuestra fe es obedecer a Dios, aunque no entendamos. Pobre ballena se tuvo que tragar a Jonás. Ese no era su plan. Quien sabe si le tenían preparada cena en la casa, se tuvo que pasar tres días y tres noches sin comer nada, pues tenía la panza llena, llena de la voluntad de Dios, Dios quería que ella no comiera nada más que su voluntad. A veces Jesús mismo dejaba de comer diciendo que su alimento era hacer la voluntad de Dios.

Hay personas que viven de predica en predica, de una conferencia a otra y nunca aprenden nada. Si esta ballena hablara y nos diese una predica una conferencia de auto-ayuda nos diría que la mejor auto-ayuda es obedecer a Dios, creerle, confiarnos a El y que ayudemos a los demás, que dejemos de pensar tanto en nosotros, en nuestros gustos y planes, y que pensemos y ayudemos a los demás. Esto transforma nuestro corazón, nuestra mente y así podremos vivir mejor. La verdera auto-ayuda es otro-ayuda quiere decir ayudar a otros.

A los tres días y tres noches, la ballena obedientemente vomitó a Jonás a la orilla del mar. En estos tres días y tres noches Jonás tuvo que profundizar, mar adentro y descubrió que Dios está en todo lugar. Hasta en el oscuro vientre de una ballena. La ballena al fin sacó de su interior al Jonás desobediente. Todos tenemos dentro un Jonás desobediente que tenemos que vomitar. Un Jonás que no quiere ser transformado. ¡Saquémoslo de adentro! Todos tenemos dentro como lo tuvo la ballena un Jonás que no quiere el plan de Dios y que está centrado en sí mismo, ¡Saquémoslo de nuestro interior! ¿Cómo? Obedeciendo a Dios.

En fin, si en el cielo hay un acuario, espero encontrarme con esta bendita ballena, pobrecita, se tuvo que "tragar" a Jonás. Le daré las gracias por su testimonio. Le daré las gracias por enseñarme a tragar sin dañar, le daré las gracias por enseñarme que la verdadera auto-ayuda es la otro-ayuda. Le daré las gracias y nadaré con ella sin temor a que ella me trague, porque si llego al cielo y en el nombre de Jesús llegaré, es por El y porque he sacado al Jonás desobediente de mí. Nadaré en paz.