Monday, November 30, 2009

La normalidad de Jesús

"¿Qué tu eres cristiano?". Me sorprendió esta pregunta que me hizo una persona. Tenía como 2 semanas conociéndome. (¿Será bueno o malo eso?) La verdad que no soy de las personas que vive hablando de Dios a cada rato. (¿Crees que me condene por eso?). Soy de los que espero una oportunidad, un kairos, un momento especial en el cual "vea" que Dios me abre la puerta para dar a conocer mi fe.

Quien me conoce y no me haya visto predicando o cantando, me ve como una persona normal (al menos eso espero). Esto sé que le molesta a algunos, creeme que yo sé el mandato del Señor de testificar, pero no abuso. Además sé que al Señor no le molesta. El es el Salvador y yo no. (Vengo ahora están tocando la puerta).

Como te decía...la verdad que valoro y respeto a los hermanos y hermanas que tienen otro modo de ver esto y no dejan de hablarle de Dios a todo el que le pase por el lado: en la farmacia, en el transporte público, en el trabajo, etc...en mi comunidad tengo hermanos y hermanas con este estilo, pero yo prefiero en momentos vivir cierta normalidad y cuando sea el momento doy razón de mi fe.

Me gusta mucho aquellos versículos bíblicos tan sinceros, tan clarificantes y reales, que de seguro que muchos hubiesen preferido no ponerlos en la biblia. Hablo de aquella ocasión en que Jesús hizo una sanación y las personas comenzaron a comentar entre ellos: "Y este no es el hijo del carpientero". Es como si hubieran dicho: "Y este no es el hijo del carpintero...no es este el que le arregló la puerta de la casa de fulano y construyó una mesa para mi hermana. Este no es el que tiene las manos duras de trabajar tanto la madera, y tiene la piel morena de caminar tanto bajo el sol. Este tipo suda como uno de nosotros, trabaja, camina, es NORMAL."

Estoy seguro que Jesús no multiplicaba los panes todos los días, ni convertía el agua en vino de todas las bodas a las que fue invitado. Lo que ocurrió en la Boda de Caná, fue un momento clave, las multiplicaciones de los panes también pero no es que siempre actuara así. Te aseguro que muchas veces Jesús tomó el agua sin convertirla en vino y a veces entre amigos y familiares hacía falta algo de pan, como en todo grupo normal de personas. De seguro que Jesús compartía con sus amigos chistes, bromas, dormía, lloraba, reía, amaba la vida y sus detalles. Hablaba del cielo pero se auto-nombraba "el Hijo del Hombre", "el hijo de Adam" en otras palabras nos decía "yo soy de aquí". Lo que leemos en los evangelios es un resumen de su vida no un reality-show-con-una-camara-que-persigue-a-Jesús-en-todo. De seguro que entre sanación y sanación, entre parábola y parabola era una persona normal. Un amigo, un hijo, un maestro de como vivir mejor.

Para mi esta normalidad de Jesús es admirable. La santa normalidad de Jesús. La sobrenatural y poderosa normalidad de Jesús. Quiero que el Espíritu Santo reproduzca esa normalidad en mi. Te confieso que no era de ese modo (vivía un estilo de cristianismo estrafalario, creo que alejé a mucha gente del Evangelio por mi conducta "cristiana") pero ahora me he dado cuenta que personas que no van a la iglesia se atreven con más frecuencia a hablar de Dios conmigo, pues no ven en mi una persona que quiere "obligarles" a ser cristianos. Cada vez le pido más al Señor que me use como un canal suyo, que obre con poder a través de mi, pero esto no quiere decir que voy a andar por ahí orando en lenguas (y Dios sabe cuanto valoro este carisma y cuanto me ha ayudado en mi vida), no quiero ser de esas personas que cuando el no creyente me vea diga: "ahí viene otra vez este con su cantaleta... mejor hago como que no le veo..." o que diga "la verdad que los cristianos de hoy son tan raros en su conducta y en su forma de hablar" Prefiero que diga este tipo me parece normal, dejame contarle lo que me está pasando.

Aspiro en mi vida esa sana mezcla de normalidad y sobrenaturalidad que tuvo Jesús. Sé que es una posibilidad para todo cristiano, pues Su Espíritu Santo está en nosotros. No ha habido nadie más normal y a la vez más abierto al soplo del Espíritu que El. Contemplándole a El y El es el maestro, aprenderemos a serlo. No creo en las formulitas pero mientras más le contemplemos más aprenderemos y más nos pareceremos a El.

Que en este adviento, junto al Bautista que se metió al desierto a clamar a viva voz, descubramos Su voz, que aprendamos a movernos según sus indicaciones. Que seamos una nueva generación de creyentes normales y a la vez sobrenaturales. Abiertos al soplo de Dios y a la vez "siendo de aquí". Yo te deseo que las personas cuando te vean no huyan de ti, sino se acerquen más y puedan ver que en tu corazón está Dios.

Saturday, October 17, 2009

¡Cuídate de las tres Efes!

Estuve hace unos días en Asís, ciudad del santo patrón de mi comunidad,  impartiendo , junto a nuestra fundadora María Sangiovanni , un curso sobre los carismas del Espíritu Santo. Tuvimos participantes de toda Italia, de Francia y la asistencia de doce de nuestros hermanos de la Casa Santísima Trinidad de Madrid, España.

Mientras impartíamos el curso meditaba en varias cosas.

Entre recesos y caminando por aquella pequeña “gran” ciudad, María me contaba como el Padre Emiliano, Evaristo y ella, mientras hacían un retiro los tres, en el año 1981 y visitaban el lugar que se llama el "Eremo" o la "Carcere" en el Monte Subasio, a donde se refugiaba San Francisco a orar en las cuevas, y estando ellos de visita en la Capilla, recibieron la confirmación de que San Francisco sería quien nos acompañaría en nuestra vocación de  Siervos de Cristo Vivo como Patrón de la Comunidad.

Y es que Francisco es un ejemplo para todo Siervo. Fue un contemplativo, un adorador, un restaurador de almas incansable. Es un ejemplo también de celo  evangelizador y sobre todo un ejemplo de un hombre  transformado. En Francisco tenemos un laico que contemplando el corazón de Dios se convirtió en mensajero de Amor y Misericordia fue en esa constante contemplación que "sufrió" una poderosa transformación.  

Su respeto y su amor por las almas y por la Iglesia, nos muestra lo que se produce en un corazón que está dispuesto a que Jesús le de los sentimientos de Su corazón.

Palabras de Sabiduría

Como Siervo Misionero que soy, me era imposible olvidar,  a propósito de los carismas, aquellas palabras de sabiduría que recibí de los labios de Evaristo Guzmán cuando comenzaba a internacionalizarse el Ministerio de Canto y Música al cual el Señor me ha llamado. En este me he sentido como cuando un amo pone a su siervo en un  lugar que el mismo siervo nunca se pondría; mas reconozco que el Divino Amo sabe como equipar a su siervo para lo que le encomienda.

En uno de esos viajes que hice a Puerto Rico, fui a visitar a  Evaristo y a Yolanda a la casa de los Lladó en donde estuvieron viviendo un buen tiempo, mientras recibía tratamiento para el cancer. Mientras conversábamos, Evaro me dio unas  palabras de sabiduría. Quiero recordarles que una Palabra de Sabiduría es una palabra que Dios da, como carisma,  para aclarar y/o solucionar un problema o situación que estamos enfrentando.

En esos momentos yo estaba recibiendo innumerables invitaciones a eventos de todo tipo, además de que había pasado del servicio anónimo a una forma de servir mas pública, forma que también ha acompañado a algunos Siervos de Cristo Vivo desde los inicios de nuestra comunidad.

Esta forma de servir, mucho más visible o pública, frente a la mirada de muchos es admirable y  para otros,  es criticable. La verdad es que para mí no es ni mejor ni peor que servir sin ser visto. Pero servir como predicador, animador de asamblea, cantante, etc...es algo que edifica y reaviva la fe del pueblo visiblemente.

Creo que las personas que estamos llamados a un tipo de servicio más visible debemos tener más cuidado, porque surgen a veces muchas tentaciones en el camino.

Por ello fueron tan iluminadoras  las palabras que recibí de Evaro en aquellos momentos de transición ministerial para mi.
Son palabras que quizás ya hayas escuchado y quizás hasta yo en parte también pude haberlas escuchado, pero que en ese momento vinieron de Dios para mi, a través de Evaristo. 

Las tres Efes

"Cuidate de las tres efes". - me dijo. "¿Las tres efes?" le pregunté.
"Sí, la fama, la fortuna y las faldas." - me respondió, con seriedad paternal. "Estas cosas pueden empañar la pureza de intención así como la razón por la cual un Siervo de Cristo Vivo esté dando testimonio en el mundo." 
En Asís tuve la oportunidad de meditar de nuevo sobre el cuidarse de las tres efes que pueden llegar a ser tres tentaciones para cualquier SCV. Veámoslas una a una.
 
La fama

Aunque la fama es relativa, cuando toma dominio de nuestra intención o voluntad , se tuerce el sentido del porqué servimos y a Quién servimos. La fama, si Dios nos la concede,  la debemos recibir como una oportunidad para dar testimonio de Jesucristo, así como vimos que el padre Emiliano hacía cuando lo invitaban a eventos multitudinarios o a ser entrevistado en algún programa de televisión, radio o revista famosa. La fama para nosotros no es más que una plataforma para testificar sobre El. Si esto no lo cuidamos en todo momento,  entonces nuestro corazón corre peligro de "infectarse" de un gusanillo que podría transformarse en una de esas Mariposas negras de las que se dice que traen fiebre.  Estamos llamados a tener la audacia de un siervo libre de corazón y obediente,  hasta el extremo de obedecer a nuestro amo aun en situaciones que puedan hacernos perder nuestra propia fama. 
 
 La fortuna

Fortuna es sinónimo de riqueza. La riqueza al igual que la fama no es mala en si misma. En la Biblia y en nuestra comunidad tenemos testimonios de personas que pudiéramos denominar como ricos,  pero que poseen un  corazón libre de las riquezas. Las riquezas vienen a ser una traba cuando ellas vienen a ocupar un lugar central en el ministerio.

Noto, con pesadumbre, que hoy día se estila el preguntar a los predicadores y ministerios de música cual es su "tarifa", es decir,  cuánto dinero hay que darles para que dicha persona ejercite su ministerio en la actividad o comunidad a la que se le invita. Esto,  además de no ser bíblico,  no es propio de la espiritualidad de un Siervo.  Un Siervo no tiene que ser pagado para servir.

Sé que algunos dedicamos gran parte de nuestro tiempo al ministerio, pero esto lo hacemos porque nos ha llamado el Señor a servir, no nos llama a servirnos nosotros del ministerio. Podemos recibir una ofrenda voluntaria de parte de la comunidad a la que vamos a servir, así como el cubrirnos los gastos de transportación, pero el estar  "usando" el ministerio para adquirir “fortuna” es un peligro del cual tenemos que cuidarnos los Siervos Misioneros y los Siervos que tienen un ministerio en el "mundo laical",  léase negocios, política, etc... Estamos llamados a dar testimonio de transparencia hasta en el "cómo" obtenemos el dinero que llega a nuestras manos. 
 
Las faldas

Aunque en el momento en que Evaro me dijo esto yo estaba soltero,  es algo de lo que debemos siempre tener cuidado, casados o solteros. En el caso de los hombres hay que tener cuidado con "las faldas" y las mujeres con “los pantalones”, es decir , cuidado con los deslices en el trato hacia el sexo opuesto.

Sabemos que cada persona pasa por etapas en las cuales esto puede ser una tentación más fuerte que en otros momentos. Se entiende que depende mucho de la etapa en la vida que se esté viviendo. De todos modos es algo de lo que todo Siervo debe cuidarse, cuidar la fidelidad al estado en el cual nos encontramos.

Hacer como Jesús
 
 San Francisco decía: “cuando no encuentras en el Evangelio una enseñanza específica sobre algo, pide al Espíritu Santo guía y HAZ LO QUE JESÚS HARÍA”. Reflexionando  con el santo, habría pues que decir que si viene la fama, vívela como Jesús la viviría, úsala cómo Jesús la usaría y no que la fama te use a ti.

Si te llega la fortuna,  úsala para lo que Jesús la usaría o pregúntate cómo Jesús la usaría. Si Jesús estuviera en “tus zapatos”, ¿cómo negociaría, vendería o cobraría? ¿Tendría tarifa su ministerio? Que nuestro motor sea servir y no  el buscar el beneficio que podamos obtener por servir, ya sea un beneficio espiritual o económico.

Y nunca perder de vista que ¡La mayor fortuna de un siervo es tenerle a El!

Tratemos al sexo opuesto como lo haría Jesús. No “coqueteemos” con ideas o acciones que estén fuera de nuestro estado, seamos solteros o casados, laicos o religiosos. Mantengamos nuestro trato hacia el sexo opuesto bajo la luz de Dios. Que andemos por la vida según Efesios 4,1 “a la altura del llamado que tenemos”.

Un privilegio y una responsabilidad

Ser servidor, predicador, cantar para Dios es para mí un privilegio, un llamado directo y personal de El, pero a la vez es una gran responsabilidad.

Son muchos los ojos que están mirando a los Siervos, para encontrar en ellos una referencia que les hable de Dios.

Que cuando nos miren,  nos encuentren contemplando al Señor y no a la fama, ni a la fortuna, ni a “las faldas”. Que Dios nos ayude a no caer en estas tres peligrosas efes y que Dios nos ayude a cuidarnos mutuamente como verdadera familia espiritual que somos.

Con cariño,
Miguel Horacio

Friday, June 12, 2009

¡A ti que te importa!

Me maravilla la creatividad de Dios. En estos días vi la película HOME. (Se las recomiendo, pueden verla en YouTube). Desde que inició experimenté la presencia de Dios. Dios lo creó todo perfecto. Incluyéndonos a nosotros la especie humana. Nos hizo, como digo yo, perfectamente imperfectos. Perfectamente imperfectos para que le necesitemos. Pero eso es otro tema. Estamos en Su creatividad.


Cuando el Espíritu Santo se mueve con total libertad en la vida de alguien o de una comunidad, se manifiestan los carismas. Los carismas no son más que señales reales de la presencia de Dios en medio de su pueblo. En el Nuevo Testamento hay varios listados de carismas. Es que las manifestaciones del Espíritu Santo no son limitadas a una lista o dos. Los carismas se manifiestan según el ambiente o la necesidad de la comunidad. El Espíritu de Dios es sumamente creativo. Uno de los misioneros más reconocidos mundialmente, llamado Emiliano Tardif solía decir que los carismas son "sin cuenta", es decir, que son tantos que no se pueden contar. Me encantan la creatividad y apertura a la variedad que tiene Dios.

Las naciones son distintas. Las culturas son ricamente diferentes. Las empresas o instituciones, diferentes. Las comunidades y/o movimientos en la iglesia son distintos uno del otro. Las personas son diferentes, aun sean de la misma familia, misma crianza, mismas costumbres pero son diferentes. Son incomparables. Incomparable quiere decir que no se puede comparar. De poder se puede pero ¿para qué comparar cuando fueron creadas para ser diferentes?

Es por ello que a Jesús no le gustan las comparaciones. Cuando uno se pone a mirar lo que El le da a otra persona , a Jesús eso le molesta. Esto lo vemos en varias parábolas. La parábola de los trabajadores, llamó a algunos temprano a otros a medio día, a otros casi al final de la tarde y al final del día le pagó lo mismo a todos, creyendo los primeros que le iban a dar más. El dueño dijo que él hacía con lo suyo lo que él quería y que los demás no tenían que molestarse por como el repartía lo suyo. Esto es claro en la parábola de los talentos a uno le dio 1 talento, a otro le dio 3, a otro le dio 5. El da a Su bendita, santa y sapientísima voluntad, pero a todos da, aunque sea un talento. El problema es que si nos ponemos a mirar lo que le da a otro no valoramos ni hacemos nada con lo que nos da a nosotros.

Si nos enfocáramos en lo que tenemos y no en lo que no tenemos, si nos enfocamos en lo que hemos logrado y no en lo que no hemos logrado, si nos enfocamos en las fortalezas y no en las debilidades, si nos enfocamos más en lo que Dios ve en nosotros que en lo que otros no ven en nosotros, si nos enfocáramos más en lo que El está haciendo en y a través de nosotros y no en lo que El está haciendo en y a través de otros nos pareceríamos más a El. Cuando Pedro le preguntó a Jesús sobre Juan, Jesús le dijo: "a ti que te importa, tu sígueme". Como diciéndole deja de mirar a Juan de esa forma, porque por estar en eso no te das cuenta de lo que estamos hablando tu y yo.



Creo que el problema está en la forma en que nos miramos y miramos a nuestro al rededor. Realmente está científicamente demostrado que nuestro cerebro sólo capta las diferencias. Pero el que hacemos al detectarlas es lo que nos identifica como discípulos de Jesús. Podemos:



1. Atacar las diferencias (un ataque inmediato, sin pensar ni evaluar el que las cosas no tienen que ser como yo considero).
2. Comparar las diferencias (comparar con una mirada crítica resaltando que no es aceptable lo que es distinto).
3. Envidiar las diferencias (Querer lo que no tenemos o no nos corresponde de tal forma que no reconocemos lo que sí tenemos).
4. Aceptar las diferencias (como lo más normal y hasta agradecerle a Dios por ellas).

No creo que a Jesús le guste cuando una iglesia se compara con otra. He escuchado a muchos católicos compararse con los evangélicos y viceversa. No creo que a ningún padre le agrada que sus hijos se comparen, mucho menos a quien llamamos Padre Nuestro. Jesús manifiesta Su Espíritu de forma distinta en las distintas comunidades hasta de una misma iglesia, ampliemos la mirada, ensanchemos el corazón, seamos más amplios de mente y corazón. Vivimos en un tiempo en el que hace falta la variedad y nosotros la familia cristiana podemos darnos el "lujo" de tener mucha, pero mucha variedad.

Que la próxima vez que le preguntemos a Jesús por la otra iglesia, comunidad, ministerio o persona sea realmente porque me importa su bienestar o desarrollo y no porque esté tratando resaltar que El se esté manifestando distinto en mí en comparación con el otro. Pues quizás por esa actitud de estar atento al otro y no a El es que no me doy cuenta de las maravillas que está haciendo en mí, en mi comunidad, ministerio o iglesia.